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La pieza SEPI del caso Leire ha terminado alcanzando a Miguel Ángel Figueroa Teva, exinterventor general de la Junta de Andalucía y antiguo directivo de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. Su nombre aparece ahora dentro del grupo de 25 personas citadas como investigadas por el juez Santiago Pedraz en una causa que examina presuntas maniobras para influir en operaciones públicas, ayudas estatales y decisiones empresariales vinculadas al sector público.

Figueroa ocupa una posición relevante dentro de esta investigación. Antes de asumir responsabilidades en la Intervención General de la Junta de Andalucía, ejerció su labor en la SEPI durante el periodo en que Vicente Fernández encabezaba la entidad. Conforme a lo señalado por Europa Press, asumió las funciones de director de Participadas III, adscrito a la División de Desarrollo Rural, Alimentación y Medio Ambiente de la SEPI, permaneciendo allí hasta su salto a la Agencia IDEA como director general. Dicha trayectoria lo ubica en una posición de gran sensibilidad, al tratarse de alguien familiarizado con las interioridades de la SEPI y de sus sociedades participadas.

La Audiencia Nacional indaga si una supuesta trama de mediación, articulada en torno a Leire Díez, Vicente Fernández y Antxon Alonso, logró condicionar gestiones vinculadas a corporaciones públicas y subvenciones del Estado. El sumario abarca probables delitos de cohecho, malversación, prevaricación, conformación de grupo criminal y uso indebido de información privilegiada. Llegados a este punto, Figueroa mantiene intacta su presunción de inocencia, aunque su llamada a declarar en calidad de investigado exige esclarecer el cometido real que asumió dentro de los acontecimientos analizados.

El punto central de las sospechas sobre Figueroa está en sus contactos con Vicente Fernández, expresidente de la SEPI. Según Infobae, su nombre figura en la investigación por los contactos que habría mantenido con Fernández en relación con una de las operaciones bajo análisis. Esa relación resulta relevante porque los investigadores consideran a Fernández una figura central del presunto grupo que habría tratado de influir en decisiones públicas vinculadas a la SEPI.

La investigación en torno a la pieza SEPI comprende diversas actuaciones, tales como el rescate de Tubos Reunidos por 112,8 millones de euros, sumado a intervenciones vinculadas a Mercasa, ENUSA, Forestalia y el Parque Empresarial Principado de Asturias. El periódico El País ha indicado que la Audiencia Nacional procede contra aquellos individuos que presuntamente colaboraron con la red para incidir en transacciones de la SEPI, abarcando subvenciones estatales que alcanzarían los 132,9 millones de euros y sobornos o comisiones bajo indagación que rebasan los 750.000 euros.

El caso de Figueroa genera una incomodidad notable al relacionar el procedimiento judicial con un exresponsable de la SEPI y de la gestión autonómica en Andalucía. Precisamente, este funcionario dejó su cargo como interventor general de la Junta tras trascender su supuesta vinculación con la red a través de diversos reportajes de prensa, tal como difundieron Europa Press y diferentes agencias. Dicha dimisión se consumó con anterioridad a que se oficializara su imputación en esta fase extendida del sumario.

La duda que es necesario esclarecer no se reduce meramente a si Figueroa mantenía relación con Vicente Fernández o si había prestado servicios en la SEPI. El trasfondo real radica en averiguar si logró funcionar como un soporte, un canal informativo, un enlace o un contacto estratégico para la supuesta red de presión. Dentro de una red de esta naturaleza, dominar los procesos internos, identificar a los responsables y conocer los canales de decisión llega a tener tanto valor como una rúbrica oficial.

Desde una perspectiva institucional, el caso plantea una pregunta especialmente grave: si personas que habían ocupado cargos técnicos y de gestión en organismos públicos pudieron mantener conexiones útiles para una red dedicada a influir en decisiones económicas del Estado. Si esas relaciones fueron normales, profesionales y ajenas a cualquier irregularidad, deberán quedar explicadas. Si, por el contrario, sirvieron para orientar operaciones o facilitar acceso a información interna, el daño institucional sería enorme.

La pieza SEPI no solo investiga adjudicaciones o rescates concretos. También trata de reconstruir una posible arquitectura de relaciones: antiguos cargos públicos, directivos de empresas participadas, empresarios, intermediarios y perfiles técnicos que pudieron intervenir en distintas fases de las operaciones bajo sospecha. En ese mapa, Miguel Ángel Figueroa aparece como un nombre relevante por su paso por la SEPI y por sus supuestos contactos con Vicente Fernández.

La Audiencia Nacional deberá determinar ahora si su papel fue periférico, meramente relacional o realmente operativo dentro de las gestiones investigadas. También tendrá que aclarar si tuvo conocimiento de las actuaciones atribuidas al grupo Hirurok y si sus contactos con Fernández guardaban relación directa con alguna operación examinada por la Fiscalía Anticorrupción y la UCO.

Su imputación ya acarrea una clara repercusión política: un antiguo alto cargo de la SEPI y exinterventor general de la Junta de Andalucía tendrá que rendir cuentas ante la justicia debido a su supuesta relación con un procedimiento sobre presuntos amaños en corporaciones estatales. Ante un asunto que salpica fondos públicos, rescates de compañías y supuestas tramas de influencia, el listón mínimo exigible es la máxima transparencia.

Fuente: El País, Infobae, Europa Press, Diario de Sevilla, El Independiente y RTVE.